[#PorQuéTeGustará] Sonic Mania

¡Se acabó la espera! En unas horas podremos disfrutar del aclamadísimo Sonic Mania, la nueva apuesta de SEGA por devolver a nuestro erizo favorito a su Génesis. Como ya adelantamos hace unos días, no es ningún secreto lo cuantísimo esperábamos el juego por lo que suponía para los fans. Ahora, una vez que un servidor ha podido disfrutar de la aventura al completo es la hora de preguntarse si realmente el resultado es tan mágico.

Y vaya si lo es.

El lugar a la sorpresa

Por poco ortodoxo que resulte, me encantaría empezar estas líneas agradeciendo la acertadísima campaña mercadotécnica del juego. En una era en la que es de recibo conocer hasta el último dato general de un título antes de su lanzamiento, especialmente en entregas conmemorativas como es este tardío vigésimo quinto aniversario, es de agradecer que, antes de que el juego estuviese a la venta, desconociésemos la mitad de sus zonas jugables. Es probable que cuando este artículo aparezca en las redes, ya más de un usuario se las haya apañado para arruinar la lista tan guardada con recelo, pero no tener que estar esquivando noticias oficiales (algo duro cuando te dedicas a esto) ha resultado que mi experiencia haya sido tan mágica como las que podíamos tener en noventa.

Amor al detalle

Pero, sea como fuese, el título que nos ocupa es capaz de mantener la atención del jugador veterano gracias a su increíble atención al detalle. Citando un par de ejemplos que ya fueran públicos en los primeros tráilers, podemos encontrar referencias a toda la historia antigua del puercoespín, como puede ser la ya olvidada recreativa SegaSonic Popcorn Shop que podíamos encontrar en algunas máquinas de palomitas e incluso algún pequeño guiño a las series televisivas. ¡Incluso hay alguna que otra a otros míticos juegos de SEGA!

Desde el primer acto (un Green Hill Zone que toma bastantes pistas de sus sucesores Emerald Hill y Angel Island) hasta su final, el juego no dejó de maravillarme y de hacerme recordar la tetralogía original juntando emoción, risas y algún que otro improperio al recordar alguna de las trampas más odiadas de mi infancia. Sin duda, como producto conmemorativo es capaz de funcionar, pero a veces tengo que ponerme en los zapatos de alguien que no haya vivido el ya mítico coro de “SEGA” al encender la consola. ¿Es un juego que funciona para ellos?

Sonic Mania

Sólido como una roca

Ya adelantaba mi total confianza en Christian Whitehead, Cannonhead y Pagodawest Games. Son, sin duda, gente que sabe lo que se hace. Desde un punto de vista técnico, el juego alcanza unas cotas que rozan la perfección. Las físicas de antaño están ahí, y todas las novedades funcionan como asumiríamos que lo harían con sólo echar un breve vistazo a su forma. En ese aspecto, es una verdadera secuela a los títulos de Mega Drive. Un aún más y aún mejor. Probablemente recaiga en la repetición, pero esto es -obviando las diferencias del hardware que lo pone en movimiento, claro está- lo que cualquier persona habría supuesto como evolución de la franquicia si la quinta generación de consolas no hubiera apostado tan fuerte por el 3D. Cualquier persona que venga a Sonic Mania esperando un videojuego retro de plataformas, sin importarle su protagonista, su historia o su mundo, va a encontrar en él una joya atemporal que, simplemente, funciona. Variado, divertido e intachable en su desarrollo.

Sonic Mania

Como siempre, nos encandilará su jugabilidad ágil y fácil de asimilar y nos quedaremos por las increíbles capas de complejidad que va añadiendo al jugador más experto que quiere mejorar su puntuación o tiempo final dominando las miles de mecánicas que nos propone cada uno de sus niveles. Dos partidas no tienen por qué ser iguales gracias a la enorme cantidad de rutas que podremos tomar (algunas, incluso, exclusivas de alguno de los tres personajes jugables), pero en esta ocasión la interacción con los escenarios gana una dimensión más gracias al uso de los escudos elementales como algo más que un ataque o función extra del personaje. Por poner un ejemplo que hayamos visto en tráilers, en esta ocasión el tener el escudo de fuego nos permitirá incendiar los puentes para llegar a zonas inferiores donde encontrar secretos, por lo que nos costará cansarnos de explorar los niveles para encontrar las entradas a los niveles especiales donde hacernos con las Esmeraldas del Caos.

Una aventura muy equilibrada

Cuando se anunció el juego, se nos prometió una mezcla de niveles antiguos (que provendrían de los títulos de Mega Drive y Mega CD), pero siempre fue una duda la proporción. Algunos reconocíamos al título como conmemoración, otros querían ver más novedad que nostalgia. Si quizá los primeros hayan ganado un poco en la proporción total (dos tercios del título son áreas ya conocidas), nadie estará en descontento viendo la gran cantidad de ideas frescas que entran en ambas vertientes. En cualquiera de las zonas, sentiremos que los dos actos muestran muchas diferencias en sus propuestas e ideas jugables, lo que, generalmente, da una nueva perspectiva a los niveles rescatados y, sin duda, hace aún más únicos a los nuevos.

Pero no sólo de veloz plataformeo vive el erizo; ya que habrá de combatir contra un jefe al final de cada acto. A pesar de parecer ser un número alto de combates, la inmensa mayoría son capaces de desprender originalidad y creatividad por sus cuatro costados, oscilando entre una versión con un par de tuercas giradas de enemigos que ya conocíamos, ideas frescas como los Hard Boiled Heavies o incluso locuras que no me atrevería a desvelar en este análisis pero que sin duda os arrancará más de una risa al descubrir.

Sonic Mania

Precioso como las Esmeraldas

No es casualidad que cite el avance técnico como algo que hace al juego más mágico de lo que sería hace un par de décadas: el equipo artístico de Sonic Mania se ha puesto las pilas y se ha propuesto hacer que, de tanto en cuanto, la velocidad del erizo se sustituya por un frenazo para admirar las vistas. Los sprites acompañan a los fondos, sin duda, tanto en detalle, como en paletas de colores, como en variedad y fluidez. Iluminación, efectos, detalles. Incluso la interfaz cuida los píxeles de “sierra” para no sacarnos de la ilusión. Todo está medido al milímetro. Y, además, si quieres añadir un poco más de nostalgia, puedes añadir un par de filtros de televisión antigua que hacen buena justicia al legado.

Pero el juego no estaría redondo sin una banda sonora que acompañara. Y vaya si lo hace, tanto en cantidad como en calidad. Cada acto individual tiene un tema musical propio que interpreta de formas distintas la melodía original en función de los cambios de la mecánica de nivel mientras que muchos de los jefes tienen algún que otro tema único. Una banda sonora que no decepciona y que incluso, entre acordes, es capaz de sacarnos una sonrisilla por algún detalle que sólo va a ver el fan.

Sonic Mania competitivo

Y es que motivos para decir #PorQuéTeGustará Sonic Mania hay muchos. Y, si eres fan, el “muchos” trasciende las fronteras del centenar. También hay algún que otro pequeño pero (como el modo competitivo, que sólo sirve para recordar nostálgicamente ese pequeño desastre que hicieron en los noventa dividiendo la pantalla de una forma tan incómoda), pero, tras todo lo que he sentido jugando este título como si la infancia hubiera vuelto de repente, así que no os robo mucho más tiempo deshaciéndome en bondades y os insto a que corráis a vuestra tienda online preferida y canjeéis uno de esos códigos de saldo que probablemente hayáis comprado en anticipación en GAME para acumular puntos de socio.