Windjammers

[#PorQuéTeGustará] Windjammers

Para entender Windjammers, hay que llevar la mente a una época en la que no nos daba vergüenza llevar ropa de colores estridentes y variados, gorras ladeadas y peinados a los que cualquier contemporáneo llamaría metería fuego. Corría el año 1994 cuando Data East puso en los salones recreativos (y más adelante, en las máquinas NeoGeo) el curioso arcade que nos ocupa.

No fue por más que una mera casualidad que encontré en mi más tierna infancia esta máquina. Puede que en un bar, puede que en uno de esos casi extintos salones. El caso es que me puse a los mandos de una apuesta inteligente que convertía el clásico Pong en un frenético juego de lucha al más puro estilo Street Fighter gracias al frisbi extremo. Seis combatientes con sus respectivas habilidades, estadísticas y nacionalidades, una serie de escenarios con sus peculiaridades y dimensiones y un par de entretenidos minijuegos que redondean el título.

Y eso, a bote pronto, es Windjammers. Una idea arcade, una idea simple, pero ante todo, una idea adictiva que se llevó una buena parte de las pagas de aquella época. Y más de dos décadas después, podemos disfrutarlo en nuestras PlayStation 4 PlayStation Vita para  volver a lanzarnos el disco ya sea contra la CPU, contra un amigo que se siente a nuestro lado o a través de Internet.

Windjammers

Y es aquí, como en cualquier juego de lucha, donde reside la miga del juego. Aunque tras un primer vistazo parezca —y de hecho, sea— accesible para el novato, no dejarás de ver capas de profundidad mientras avanzas por las ligas o completas de nuevo el ágil modo arcade. Con una mezcla de habilidad a los mandos, anticipación y, ante todo, juegos mentales con los que engañar a tu rival para marcar un gol mientras está desprevenido, Windjammers puede hacer que una partida se convierta en dos, en tres y en “oh, creo que debería irme a dormir de una vez”, especialmente si puedes ver la cara del segundo jugador —aunque la satisfacción de ir escalando en los marcadores no deja de ser satisfactoria, eso sí.

Artísticamente, está perfectamente cuidado: respeta la estética original en una conversión pixel perfect —que incluso tiene opciones para estirarse, añadir bordes o líneas de escaneado—, respeta la música y efectos de sonido originales y, en resumen, es todo lo que podríamos pedir de una adaptación clara del original de 1994.

Es mágico cómo el tiempo no ha hecho mella en una experiencia tan arcade como ésta. Las adiciones que DotEmu ha puesto sobre la mesa tras estas dos décadas —más allá del tan necesario modo online y de la adaptación a las nuevas resoluciones, claro está— no han sido muchas, pero aportan ese pequeño giro de tuerca que nos hace ver que el título está cuidado y que quiere atraer a propios y a extraños.

Así que ¿#PorQuéTeGustará este Windjammers? Te gustará porque es radical. Es por esos colores, esos cortes de pelo, esas gorras ladeadas. Esos años noventa. Esas voces digitalizadas. Ese espíritu del arcade y ese deseo de tirar monedas por la ranura para, esta vez sí, vencer al listillo del salón.